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Entrevista a Romero

 

El fútbol sala en Almendralejo cuenta con un gran número de practicantes. La liga local y las 36 Horas aglutinan a muchos jugadores que disfrutan en sus horas de ocio de un deporte que se introdujo en nuestro país en 1972. El fútbol sala acoge a muchos futbolistas que una vez acabada su andadura en el deporte rey se pasan a una modalidad muy entretenida. Como en todo deporte, unos juegan para echar un rato y otros compiten. El Café Manuela-Cisneros es la máxima expresión del fútbol sala en Almendralejo. Esta asociación dio sus primeros pasos en el fútbol sala regional alcanzando la pasada temporada su mayor éxito desde su fundación: el ascenso a la Primera A Nacional: una categoría similar a la Segunda B de fútbol.

 

Uno de sus jugadores que pasó del fútbol 11 al fútbol sala es José Antonio Romero González, de 30 años de edad. Romero es todo un veterano, pero sigue disfrutando de este deporte como el primer día. En su infancia y adolescencia, nuestro protagonista jugó en las categorías inferiores del CF Extremadura y San José, y en la Escuela Municipal. Militó en varios equipos de Tercera División: Guareña, Villafranca y Fuente de Maestre. En el equipo fontanés sufrió una grave lesión que le impidió fichar por el Jerez. Romero pasó un auténtico calvario: cuatro operaciones y dos años y medio sin poder jugar. Tras la odisea, militó en el CF Extremadura B, en Tercera División, siendo entrenador Juan Pedro. “Me hicieron alternar los entrenamientos con la plantilla de Segunda B para callarme la boca”, afirma. Su último club fue el Imperio donde coincidió con Juan Marrero, actual entrenador del Extremadura UD. Y después llegó el fútbol sala. “Estoy muy orgulloso del proyecto Café de Manuela-Cisneros. A pesar de la situación en la que estamos, estoy viviendo los mejores momentos deportivos de mi vida”, añade.

 

¿Qué te ha dado el fútbol sala que no te dio el fútbol?

Más que dar, lo que me ha devuelto: la ilusión, las ganas de competir y volver a jugar sin tener en cuenta eso que llaman dinero y darme la oportunidad de sentirme útil e importante. Siempre pensé que los futbolistas que empezábamos pronto a jugar al fútbol sala éramos futbolistas frustrados. Por algún motivo, el fútbol no nos correspondió.

Venimos al pabellón a buscar lo que no encontramos en esos años de fútbol 11

 

Cuatro operaciones y dos años y medio sin poder jugar por culpa de una lesión. ¿Qué te ocurrió y qué experiencia sacaste de aquellos momentos difíciles en tu vida deportiva?

Es algo de lo que no me gusta hablar. Fueron momentos difíciles, y aún me queda la incertidumbre de saber qué hubiera pasado si no me hubiera ocurrido aquello. Tuve una rotura de tibia y peroné a la altura de los maléolos. Y todo por una patada sin mala intención. Sufrí cuatro operaciones cada cual más dolorosa por lo psicológico. Cuando veía la luz, alguien me la apagaba. En definitiva, aquello me apartó del fútbol. Mi familia me tuvo que aguantar, porque no comía, no dormía... Aprovecho esta oportunidad para darle las gracias.

 

La lesión truncó tu progresión.

Creo que sí. Pero la respuesta la dejó en manos de los que me conocían. Pero para ser futbolista hay que tener mucha suerte y yo no la tuve.

 

Fuiste un producto más de la fructífera cantera almendralejense. Algunos de aquellos futbolistas se quedaron en el camino y otros emigraron. ¿Se fue injusto en aquellos momentos con la cantera de la ciudad?

En algunos casos, podrían haber sido más los canteranos del Extremadura en el primer equipo, pero como suele pasar en todos los sitios, se busca fuera lo que se puede hallar dentro. La culpa la tienen los responsables de los clubes, que no le dan oportunidades y encima son más exigentes. Además, son más criticados por los aficionados, y cobran menos. Yo he vivido las dos situaciones.

 

¿Te jugó tu carácter malas pasadas?

En mi vida personal mi carácter me ha ayudado mucho más de lo que la gente piensa. En el fútbol he tenido experiencias tanto positivas como negativas. ¿Qué sería de mí sin ese carácter? Seguro que ni la sombra de lo que realmente soy. No me gusta enfadarme con nadie; soy un poco cascarrabias y, ante todo, soy competitivo al ciento por ciento.

 

Pinki, Ballesteros, Juan Pedro, Cisqui e, incluso, Marrero, llegaron a entrenarte. ¿Con quién te quedas?

Pinki, Juan Pedro y Ballesteros tuvieron poca influencia en mí; pase poco tiempo con ellos. Eso sí, todos fueron buenos y divertidos. Cisqui me marcó mucho tanto en lo deportivo como en lo personal. Él me enseñó todo lo que sé de fútbol. Creo que fui un buen alumno. En sus manos, puse mi futuro. No fue justo conmigo, pero siempre lo consideraré mi amigo. Y de Marrero puedo decir que es buen tío. Mi año en el Imperio fue especial. No marqué un sólo gol; pero, bueno, Marrero me aguantó.

 

¿Qué jugadores con los que compartiste vestuario te llamaron más la atención por su calidad humana y deportiva?

Pedro José. Estuve sólo cinco o seis meses compartiendo vestuario con él; lo suficiente para darme cuenta que es un ejemplo para todos. No hay nadie que hable mal de él. Es admirable que continúe en activo.

 

 

¿Se hacen muchos amigos en el fútbol?

En el fútbol el mejor amigo es el que se va de fiesta contigo, el que conoce a muchas niñas. Es el paraíso de la mentira. Todo se mueve por intereses, como casi todo en la vida, pero de todo se aprende, y yo he aprendido. No se hacen tantos amigos como se quisieran, pero sí los suficientes.

 

Comentas que está viviendo los mejores momentos de tu vida deportiva. Pero la situación en la tabla -últimos del grupo IV de la Primera A-, no invita al optimismo.

Sé que no invita al optimismo pero hasta el rabo todo es toro. Tenemos la esperanza de que la situación cambie. Creo que lo vamos a conseguir pero no por el trabajo diario, sólo por ser cabezones. No tenemos medios suficientes, sólo podemos disfrutar de la pista una hora a la semana, y eso es poco tiempo. Hay que ser optimistas pero también realistas.

 

¿Puede la competición pura y dura romper una relación de amistad que ha perdurado durante años?

Es posible, como todo en esta vida. La competencia es muy peligrosa; no toda la gente sabe aceptar su sitio y su utilidad en la pista. A mí me cuesta trabajo asumir aún algunas cosas pero gracias a mis compañeros de Café de Manuela-Cisneros he conseguido moderarme. Yo soy amigo de la competencia. Creo que es la única manera de superarse; es más, el carácter con control es importante para la vida de hoy en día. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

 

En la Primera B, todo iba a pedir de boca. Ahora, en la Primera A, el equipo no acaba de reaccionar. ¿Hasta qué punto un hipotético descenso puede afectar a este proyecto de fútbol sala?

Sinceramente, si el descenso llegase, sería un palo muy duro en lo personal para cada uno de nosotros, pero lo que más me preocupa es que llegue la desilusión y no quisiéramos seguir adelante. Todos nosotros vamos a seguir luchando este año. Espero que este barco, pare en la estación que pare, siga a flote.

 

Las condiciones para entrenar y los medios de los que disponéis no son los más adecuados. ¿Os falta una estructura acorde con un club que compite en la Segunda B del fútbol sala nacional?

Si te digo que no falta nada, te reirías. Faltan muchas cosas; la más importante, un par de victorias seguidas. Las victorias hacen olvidar y suplen todas las carencias. Las derrotas llaman a los fantasmas y críticos. Falta una buena estructura pero aún no estamos preparados. Creo que se perderían muchas cosas que ahora existen. Sería un hipócrita si te dijese que no, pero gracias a Café de Manuela, Cisneros y Ayuntamiento hemos logrado dinero, que es lo más importante. Lo demás lo supliremos con nuestras ganas e ilusión, que aún quedan fuerzas para seguir.

 

Para terminar, ¿puede ser éste tu último año?

Es algo que pasa por mi cabeza. Los años vuelan y las situaciones personales cambian. Se avecinan nuevas experiencias en mi vida y quiero vivirlas como se merecen. También hay otra cosa importante: la vida laboral es muy complicada y no está la cosa como para perder otro trabajo por otra lesión. El tiempo y las circunstancias decidirán.